Terapia Asistida por Animales

Cuando hablamos de Terapia Asistida por Animales (TAA) nos referimos a aquellas intervenciones terapéuticas cuyo objetivo curativo, paliativo, educativo o de mejora de la calidad de vida del usuario, usa el vínculo persona-animal como parte del tratamiento.

Se trata de actividades que deben ser dirigidas, pautadas y evaluadas por profesionales de la salud o de la educación, y contar con el apoyo de especialistas en las especies animales que participan en la terapia.

Historia de la Terapia Asistida por Animales

No se trata de algo nuevo. Desde hace siglos, los animales han formado parte de actividades orientadas a ayudar a personas necesitadas. Por ejemplo, ya los antiguos griegos recomendaban dar paseos a caballo como forma de levantar la autoestima de las personas que padecían enfermedades incurables.

En el siglo XVII, había programas con caballos en las terapias de rehabilitación de personas con un alto grado de discapacidad.

Otro ejemplo viene de finales del Siglo XVIII, de la mano del inglés William Tuke, médico a quien se le atribuye ser el padre de la Terapia Ocupacional. Sus observaciones sobre los efectos positivos de la interacción entre seres humanos y animales, lo llevaron a incluir animales de granja en tratamientos psiquiátricos.

En el siglo XIX, la literatura médica ya contenía abundantes referencias sobre los beneficios de montar a caballo para tratar enfermedades como la gota, trastornos neurológicos, e incluso, la baja autoestima.

La famosa enfermera Florence Nightingale escribió hacia 1859, sobre como un “pequeño animal de compañía, es una excelente terapia contra la enfermedad, especialmente las hospitalarias de larga duración. Un pájaro en su jaula, es a menudo, el único placer para una persona invalida durante años. Poder alimentarle y limpiarle, le ayuda a recobrar la autoestima, y le anima a hacer otras cosas”.

Sin embargo, las TAA se formalizarían como disciplina en el siglo XX. En 1953, en Estados Unidos, el psicoanalista Boris Levinson fue uno de los pioneros, al observar y documentar como los animales de compañía, con su sola presencia ayudaban a que los pacientes se expresaran mejor que si estaban a solas con el psicólogo. Algunos de sus trabajos versaron sobre la psicoterapia infantil asistida por animales de compañía y el impacto positivo en niños con autismo.

El Dr. Samuel Corson, profesor de psiquiatría y biofísica de Ohio State University, es otro de los grandes nombres de la terapia asistida con mascotas. Sus estudios en la década de los setenta, utilización perros en las terapias con pacientes psiquiátricos, encontraron que 47 de los 50 pacientes bajo observación, respondieron positivamente a estos tratamientos.

Desde entonces, son numerosos los estudios sobre los beneficios de las TAA, los cuales proporcionar a los profesionales de la salud, herramientas y conclusiones que permitan su uso formal en terapias alternativas o complementarias.

El perro como guía para invidentes

El caso de perros guía (antes llamados lazarillos) para personas con discapacidades visuales, es muy conocido por el público en general. Incluso hay referencias tan antiguas que datan del año 1250 a.C. en China, como en la obra “Primavera en el Amarillo”, y también en unos mosaicos del año 70 a.C. en Pompeya, donde es posible observar a personas carentes de visión guiadas por perros.

En el siglo 19 se establecen los orígenes del adiestramiento del perro guía, donde destaca el libro del austriaco Leopold Chimani, que recogía la historia de Joseph Reisinger, ciego desde los 17 años, y como este había adiestrado a sus tres perros para ayudarlo a localizar objetos, buscar entradas, puertas, entre otras ayudas.

Otras publicaciones clave serian la del vienés Johann Wilkelm Kleim, y del alemán Jacob Birrer. Posteriormente, los principios básicos de adiestramiento utilizados en aquella época se han ido perfeccionando hasta nuestros días.

Los “perros de servicio” también son usados por personas con discapacidad motriz y otras necesidades.

Las TAA y los Perros

La llaman Terapia Asistida con Perros, Terapia con Perros o Canoterapia. Sea cual sea el nombre que se use, se trata de una amplia variedad de terapias asistidas por perros, en las cuales, usualmente, se busca apoyar a personas (ya sean niños, jóvenes, adultos o ancianos) con algún tipo de discapacidad física, mental o problemas emocionales.

Es importante aclarar que más allá de las personas discapacitadas o con trastornos de salud mental, también se benefician muchos otros colectivos como las personas privadas de libertad, mujeres víctimas de violencia de género, personas en riesgo de exclusión social, niños con déficit de atención, personas tímidas o con problemas de sociabilización, entre muchos otros.

Actualmente, los animales más comunes en las TAA son los perros. Son muchas las evidencias que prueban como los humanos al ver a un perro, se activa la producción de oxitocina, una hormona relacionada con el placer y la felicidad; también se incrementa los neurotransmisores como las conocidas endorfinas, y se reducen el cortisol en sangre, un claro indicador fisiológico del estrés. Por otra parte, tanto el ritmo cardiaco como la presión arterial tienden a regularizar.

Beneficios de la terapia con perros

Entre algunos de los múltiples beneficios documentados de la terapia con perros se incluyen:

  • Mejoras en las habilidades físicas y las destrezas motoras como la motricidad fina, la motricidad gruesa, la coordinación, el equilibrio.
  • Apoyo para la superación de casos de impedimentos físicos mayores.
  • Fomento del desplazamiento y el movimiento, ayudando en posturas, desarrollo muscular, entre otros.
  • Fomento del contacto con la naturaleza y actividades al aire libre, con beneficios para la ejercitación, respiración y manejo del estrés.
  • Disminución del estrés y la sobrexcitación, incrementando la relajación.
  • Disminución de la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
  • Estimulación del sistema inmunológico y hormonal.
  • Reducción de los síntomas depresivos.
  • En la psicoterapia, contar con un animal “intermediario” entre terapeuta y paciente, ayuda a romper las barrera entre ambos y favorece el trabajo.
  • El relacionamiento con perros facilita posteriormente las relaciones con otras personas.
  • Mejoras relacionadas con la autoestima y la autoconfianza, el autocontrol, la necesidad afectiva, fomento de la empatía, disminución de la soledad y el aislamiento, y en general, la mejora del estado de ánimo
  • Favorece la atención sobre algo en concreto. Por ejemplo, para aumentar la motivación de los niños hacia la lectura, se introducen perros entrenados para escuchar mientras los niños leen.

Habanero Havanese

Los bichones y las TAA

No todas las razas de perro son adecuadas para las terapias asistidas por animales.

De hecho, las más recomendadas apenas superan la decena. También dependerá del tipo de terapia, por ejemplo, si es un apoyo para movilidad y ejercicio, se requerirá una raza atlética y con disposición a hacer ejercicios, mientras que si el apoyo que se requiere es para personas en situación de hospitalización, será oportuno contar con animales muy tranquilos y empáticos, por solo mencionar dos casos opuestos.

Es importante no solo tomar en cuenta la raza, sino el ejemplar que será seleccionado para TAA, ya que no todos los ejemplares, incluso de razas recomendadas, tienen madera de co-terapeutas. Lo primero es evitar siempre la elección de animales agresivos.

De hecho, cada perro debe pasar desde cachorro por un adiestramiento y entrenamiento especializado y eventualmente, tiene que cumplir con una serie de requisitos para trabajar en TAA. Por cierto, con frecuencia, durante el adiestramiento, los entrenadores de animales para TAA cuentan con el apoyo de perros veteranos.

Dos razas destacan como las más empleadas en los TAA. Se trata del Labrador Retriever y del Golden Retriever, en ambos casos, debido a su carácter amable y empático. Están documentadas como las razas con mejores resultados obtenidos en tratamientos por todo el mundo. Otros perros de talla mediana o grande, usados con frecuencia son el Pastor Alemán y el Border Collie, entre otros.

Sin embargo, en muchos casos se requiere de animales pequeños afectuosos y poco activos, y en casos muy especiales, que sean razas hipo alergénicas, ya que algunas personas en terapia sufren de alergias o por sus cuadros clínicos que deben ser controlados con extremo cuidado.

Entre estas razas adecuadas para las TAA, el Bichón Frise califica por ser una raza de compañía, de disposición cálida y naturaleza afectuosa, muy dedicado y de fácil entrenamiento. Todo esto lo convierte en un buen perro de terapia. En especial, es popular como perro de asistencia para personas con problemas de audición, así como para acompañar terapias de personas que sufren de alergias.

Por su parte, en los últimos años, el Bichón Habanero ha sido una de las razas más promovidas como perro de terapia. Entre las características que destacan para su uso terapéutico, se encuentran su afectuosidad y calidez, su tamaño pequeño, e incluso su apariencia adorable que lo asemeja a un peluche de juguete, y que es aceptada incluso por personas con temor a los perros.

Además de ese carácter es simpático y amistoso, es famoso por su preferencia a pasar el mayor tiempo posible cerca de las personas, brindando constantes gestos de afecto. Estos perros disfrutan muchos con caricias y abrazos. Algunas personas dicen que se convierte en tu sombra, ya que te seguirá a todas partes, algo que les ha valido el apodo de la raza “velcro”.

Se le reconoce como una raza sin tendencias agresivas. De hecho, entre los criadores se recomienda evitar la reproducción de cualquier ejemplar que sea agresivo, para preservar el dulce carácter natural del habanero.

Como poseedor de una capa externa bien desarrollada, versus una capa interna casi ausente, se incluye entre las razas hipo alergénicas, destacando que además, no produce  olores fuertes y extraños.

Otra gran cualidad, es que los habaneros no necesitan de un adiestramiento tan exigente como otras razas de perros. De hecho, no se requiere de entrenamiento en obediencia avanzada, aunque siempre es recomendable y puede ser de gran ayuda en algunos casos. Sobre estos perros es posible mantener un buen control incluso sin usar correas.

Los bichones habaneros participan principalmente en terapias con personas que tienen problemas físicos o mentales, y en especial, para hacer visitas a hospitales y a otros centros de tipo médico. Además, son muy recomendados para colaborar con aquellos niños que tienen problemas para leer en voz alta.

Pin It on Pinterest