Quizás esta sea la primera pregunta que se hace alguien cuando se interesa en adquirir a un cachorro de perro de raza pura.

Sobre el tema, el criador canino mexicano Eduardo Loredo Müller, escribía sobre quien le pregunta, y que al escuchar la respuesta, dice sorprendido: “Puedo comprar un cachorro más barato en otro lugar” o “Yo solo quiero una mascota y no necesito papeles“. Se trata de una reacción con la cual se ha topado casi el 100% de los criadores de perros de raza.

Hay preguntas sobre este espinoso tema, desde cuales son las razas caninas más costosas, que determina que una raza sea más cara que otra, cual es el precio justo por un cachorro, porque varía el precio dentro de una misma raza, se justifica pagar tanto dinero por un animal… Para estas y otras preguntas similares trataremos de dar respuestas en este artículo.

Gran chapuzón, segundo mastín más caro del mundo

Gran chapuzón, segundo mastín más caro

Las razas de perros más caras

Si es por hablar de perros caros, el récord mundial lo mantiene el Mastín Tibetano. En el 2011, un magnate del carbón en China pagó 1,6 millones de dólares, por el cachorro llamado Hong Dong (Gran Chapuzón en chino). Se trataba de un ejemplar poco frecuente de color rojo intenso. Apenas 3 años después, en 2014, se alcanzó un nuevo record de 1,9 millones de dólares, pagados en subasta por otro Mastín Tibetano, de nuevo, el comprador era otro millonario chino.

De hecho, hasta hace poco era frecuente que los precios de los mejores ejemplares de esta raza rondaran el medio millón de dólares en China. Sin embargo, en los últimos años esta tendencia ha decrecido por diversas causas asociadas al control de las fortunas chinas. Aun así, los precios para este gigantesco y llamativo perro, se ubican entre los 25.000 a 10.000 dólares, aunque también se pueden conseguir en cifras menores más cercanas a los 3.000 dólares.

En el 2017, la venta en subasta de una hembra de Border Collie, alcanzó casi 40.000 dólares. Sucedió en Oklahoma, donde este ejemplar del magnífico pedigrí, tuvo una gran acogida por estar especialmente adiestrada como pastor ovejero.

Cifras similares se han pagado por ejemplares de otras razas, en especial por hijos de campeones en certámenes de belleza o de agilidad, siendo un pedigrí de “gran alcurnia”, uno de los puntos que más puede elevar el precio de un cachorro.

Más recientemente, se informa que el precio de los recientes Bulldog Francés color “Blue” (un color no aceptado por la Federación Cinecológica Internacional), llegan a costar entre 10.000 a 15.000 dólares, más de 10 veces el precio de un ejemplar de un color más común. Este fenómeno también ocurre con otras razas, donde los colores menos frecuentes pueden alcanzar precios mucho mayores que otros perros de la misma raza e incluso, de la misma camada.

Algunas de las otras razas cuyos ejemplares excepcionales pueden alcanzar precios altos cercanos o superiores a los 10.000 dólares son: Afgano, Akita, Azawakh, Bulldog Ingles, Canadian Eskimo, Cavalier King Charles, Chow Chow, Dogo Argentino, Lowchen, Pharaon Hound, Perro lobo checoslovaco, Rotteweiller, Samoyedo, entre otros.

Sin embargo, la mayoría de las razas caninas reproducidas por criadores profesionales tendrán precios que rondaran entre los 1.000 a 3.000 dólares. Si bien son frecuentes las ofertas por 800 a 400 dólares, e incluso menos, es posible garantizar que sin lugar a dudas, se trata de un cachorro de procedencia dudosa.

Border Collie. Foto por Katrin B. en Pixabay.

El precio de un perro

El precio de un perro de raza aumenta debido a la propia calidad del animal y a la de sus progenitores, es decir, el “pedigrí”. Un hijo de campeones y que cumpla el estándar de la raza a la perfección, siempre será un animal más costoso, así como los únicos con posibilidades de concursar en exposiciones, emplearse para montas o para cría, o para formar parte de un criadero de elite.

Esto no significa que todo animal de pedigrí debe ser reproducido, la mayoría de las veces, el propietario está pagando por la satisfacción de poseer un magnífico animal de pura raza, de especial belleza y carácter, y muy especialmente, libre de enfermedades y taras genéticas.

Pedigrí, características especiales, adiestramiento especial, “perfección” morfológica, rareza, escasez, exclusividad, favoritismo por celebridades, moda, son algunas de las variables que eleva el precio de un cachorro.

Bulldog Francés Blue Tan. Foto por Leo_65 en Pixabay

¿Por qué son caros los perros de raza?

Detrás de cada perro de raza hay un criador que invierte su trabajo y su dinero. Si se trata de criador profesional ético y responsable, la inversión económica puede llegar a ser impresionante. Empezamos por las instalaciones físicas, donde habrá áreas de manejo, reproducción, cuarentena, sala de partos, parques para levantar cachorros, parques o recintos paras adultos, depósitos y almacenaje, entre otros.

Luego viene la dotación adecuada del criadero de todos los instrumentos y utensilios para el cuidado y manejo de los ejemplares.  Aquí se cuentan desde habitáculos para cachorros (mal llamados “incubadoras”), básculas, mesas de trabajo y peluquería, lavadoras, secadoras de textiles y secadoras de perros, hasta un sinfín de utensilios de limpieza, peluquería, alimentación, primeros auxilios, y un largo etcétera.

A estos gastos se suma la compra de ejemplares para desarrollar un programa de cría fiel al objetivo de la raza. Conseguir los animales adecuados, de líneas puras que no traigan taras genéticas, enfermedades o malformaciones, y que sean buenos reproductores, suele costar bastante dinero, en especial cuando se deja claro que son ejemplares que serán utilizados para su cría comercial.

En muchos casos se requiere apoyo de personal extra e incluso, especializado. Desde los asesores que apoyan la redacción del proyecto de cría, el plan de higiene y profilaxis, y la tramitación de la elaborada permisología, hasta la frecuente asistencia veterinaria, personal de alimentación e higiene, genetistas, publicidad, y apoyo en comunicaciones y redes.

Un buen criador realiza pruebas genéticas, analíticas sanguíneas, ecos, radiografías, análisis, cesáreas de emergencia, vacunaciones, borradores de registro, pedigrí de investigación, desparasitación y microchips de sus cachorros y los hace examinar por especialistas.

Cavalier King Charles. Foto por Radovan Zierik en Pixabay

Criadores versus explotadores

Al elegir comprar un cachorro de un criador de buena reputación y de alta calidad, ese criador debe hacerse responsable de la salud de cada cachorro. Con frecuencia, un buen criador se saltará las vacaciones, y perderá el sueño, además que la mayor parte de su hogar se convertirá en espacio para sus perros, como nos dice Müller.

Un criador realmente apasionado, que ama lo que cría, pone todo su corazón y alma en la misión. No solo con los cachorros que se venden, sino también con cada cliente que tiene un pedazo de su corazón y ahora es miembro de su familia extendida. Los criadores se preocupan por sus bebés después de que se van, e incluso cuando los devuelven por causas justificadas, los aceptan sin cuestionar.

En otra mano, están los inescrupulosos que sólo ven en la venta de cachorros una oportunidad de hacer dinero, y los mantienen en instalaciones mínimas que no cumplen con las condiciones de higiene, hacinan a decenas hasta cientos de animales y los hacen parir en cada celo desde que aún son cachorros hasta su muerte prematura por exceso de partos sin los cuidados necesarios, por la alimentación deficiente o por enfermedades no atendidas.

Esta problemática existe incluso en Europa, y no es algo exclusivo de los países subdesarrollados. En especial son frecuentes los decomisos de animales ilegales provenientes de países del este, aunque no es nada raro que cada tanto en tanto, se desmonten criaderos ilegales a lo largo de toda España.

Muchos de estos pobres perritos son vendidos en tiendas de mascotas o a través de anuncios, a precios relativamente bajos de unos pocos cientos de dólares o euros. La realidad es que son animales que a la larga pueden costar mucho dinero a sus propietarios por enfermedades, eso sun contra que se está apoyando a un sistema que favorece el maltrato animal. Para ahondar en esta situación, basta una búsqueda rápida en la Web.

Afghano. Foto por Katrin B. en Pixabay

¿Cómo librarnos de ser parte de esta horrible e ilegal red de maltrato animal? La repuesta es: Investigando.

Al buscar al nuevo miembro de la familia, se debe empezar por determinar la raza de nuestro interés y que se adecue a nuestra realidad. Buscar a los criadores serios y éticos, siendo ideal visitar el criadero, y si no es posible, exigir fotos de los padres, incluyendo la madre con su camada. También se deben exigir los papeles del ejemplar, incluyendo como mínimo su cartilla de vacunación, y la hoja de pedigrí. Es deseable que el criador tenga los estudios genéticos que garantizan que los padres del cachorro están libres de las taras genéticas más frecuentes de acuerdo a la raza (displasia de cadera, luxación de rotula, macula ocular, problemas cardiacos, entre otros).

No existe el perro barato

Ya sea de raza o adoptado, tener un perro conlleva un desembolso económico significativo. En España se estima en 1.250 euros al año, unos 105 euros mensuales, de acuerdo a un estudio titulado “Mi Mascota en cifras” realizado por la Real Sociedad Canina de España (RSCE).

Adoptar un perro en una protectora cuesta entre 180 a 300 euros, aunque esta cifra puede llegar a ser cero euros en caso de animales ancianos. Para adquirir un cachorro de raza se paga 720 euros en promedio. La atención veterinaria supone un gasto medio de 200 euros al año, a lo que suman las visitas por infecciones, roturas o enfermedades, que ascienden a otros 100 euros adicionales de media al año. En caso de operaciones y tratamientos, esta cifra aumenta significativamente.

En cuanto a la alimentación, que depende de las características físicas del animal y de su edad, rondará los 600 euros al año. Otros gastos son higiene y peluquería, adiestramiento, residencia o accesorios.

A modo de conclusión

Como pasa con bienes como casas o coches, vestidos o arte, los precios de los cachorros de perros de raza pura, pueden presentar variaciones extremas. Desde unos pocos cientos de euros, hasta un millón de euros. Esto último, algo bastante poco frecuente y posiblemente, exagerado, pero que nos da una idea de lo mucho que se puede valorar una raza o un ejemplar especial.

Algunos puntos importantes:

Uno, respetar el papel de los criadores profesionales éticos, que se dedican a mantener el valioso legado para la humanidad que representan las cientos de razas caninas.

Dos, investigar antes de comprar, y procurarse un ejemplar que se adapte a nuestro presupuesto pero sin caer en manos de maltratadores de animales.

Tres, amar y cuidar al perro que elijamos, ya que no se trata de un mueble o de un jarrón, sino de un valioso miembro de nuestra familia.

Kiry, uno de las más bellos del Duc del Bichón

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