La caspa

Muchos humanos se quejan de ese problema persistente llamado caspa. Esas células muertas de nuestra piel que se desprenden pero no se caen, sino que se acumulan sobre la piel, y en especial, sobre el cabello.

Sin embargo, la caspa rara vez ataca sola. De hecho, suele ser el efecto secundario de otra afección. Cuando la caspa no tiene un problema de salud subyacente, se trata de seborrea primaria hereditaria, algo que es muy poco común.

Tampoco es una afección exclusiva de los humanos, y nuestros compañeros caninos son proclives a padecerla, incluso con mayor frecuencia.

La caspa canina

Cualquier perro puede tener caspa, independiente de su raza, sexo o edad. No hay que alarmarse, sino identificar la causa, el tratamiento adecuado y acabar con ella.

La mayoría de las caspas son fácilmente tratables y superables, y en general no representan un problema mayor, aunque si no se les atiende, pueden convertirse en un tormento para nuestra mascota y eventualmente, afectar su salud.

Lo primero es recordar que la caspa es un síntoma secundario, y para combatirla necesitamos conocer la causa que la genera.

Causas de caspa en perros

Algunas caspas en los perros se deben al entorno. Por ejemplo, en lugares muy cálidos y secos, o durante las estaciones más frías, se puede interrumpir la producción de sebo, lo que deriva en caspa.

Las alergias suelen ser frecuentes en perros, y entre sus síntomas pueden incluir la presencia de la caspa. Estas alergias pueden ser ambientales (p.e. polen), por productos usados en el hogar o productos de higiene canina, y también, a algunos medicamentos. En otros casos, están asociadas a determinados alimentos, como a los cereales, e incluso, a la carne de pollo.

Algunas enfermedades pueden causar caspa, incluyendo a los problemas de la tiroides, la enfermedad de Cushing (hiperadrenocorticismo), desequilibrios ováricos, tumor de células de Leydig, o las deficiencias del sistema inmunitario (p.e. psoriasis).

En casos en que la caspa viene acompañada de pequeñas vesículas y costras, es probable que se trate de algún tipo de infección por bacterias o por hongos. Por ejemplo, la tiña, tan frecuente en gatos, también pueden infectar a los perros.

La higiene inadecuada como causa de caspa

Un animal desaseado y sucio, que no se le baña con una frecuencia mínima, puede generar caspa así como otras muchas y peores afecciones de la piel.

Si por el contrario, lo que sucede es una “limpieza” excesiva, el efecto también puede ser dañino para la piel y causar caspa.

Si además se usan productos no adecuados para el pH canino o específicos para ciertas razas, el efecto dañino se potencia. Algo importante es enjuagar bien al perro después de bañar.

La falta de cepillado del pelaje puede ser un detonante de caspa. Es importante remover el pelo muerto y estimular la piel para mantener una pelambre sana, incluso en razas de pelo corto, y en especial, durante la muda.

Alimentación deficiente

Si un perro está mal alimentado, tendrá una mala piel y un mal pelaje. Esto puede terminar en caspa y en otros males. De hecho, algunas deficiencias alimentarias suelen ser la causa principal de la caspa.

Para evitar esto se requiere una dieta de calidad, que incluya elementos imprescindibles como la vitamina A y vitamina E, el zinc, así como alta concentración de Omega 3 y 6.

Las proteínas también son importantes, ya que los perros invierten hasta el 30% de su ingesta proteica en el desarrollo de la piel y del pelo.

Como todo, el exceso puede ser dañino, y la obesidad, como problema alimenticio, suele ser un causante de caspa.

Hablemos de los parásitos

La causa frecuente de la caspa en perros es la presencia de parásitos, los cuales además afectan y debilitan el sistema inmune del animal.

En perros tendremos tanto parásitos internos (p.e. nematodos, cestodos, protozoos) como externos (p.e. pulgas y garrapatas).  Cuando un perro es víctima de estos parásitos, va a manifestar picor en la piel, debilitamiento y con frecuencia, caspa.

Acaros

Los ácaros

Dentro de los parásitos externos, son especialmente relevantes los ácaros, animales invertebrados emparentados con los arañas y como estas, caracterizados por tener ocho (8) patas y un aparato bucal que incluye quelíceros.

Hay entre 30.000 a 50.000 especies conocidas, pero se cree que aún faltan muchas más por descubrir, y algunos estiman un total de 100.000 a 500.000 especies, la mayoría de ellas, microscópicas.

Son animales muy antiguos y se conocen fósiles desde hace más de 400 millones de años. ​

Aunque la mayoría de los ácaros son depredadores, algunos son parásitos de plantas, detritívoros o parásitos de animales, como las conocidas y odiosas garrapatas, que se alimentan de la sangre de sus hospedadores.

Algunos ácaros tienen grandes impactos económicos negativos y representan un alto riesgo para la salud humana, siendo vectores de numerosas enfermedades infecciosas, como es el caso del ácaro arador de la sarna (Sarcoptes scabiei), o el ácaro del polvo (Dermatophagoides farinae), causante principal de muchas alergias, algunas falsamente atribuidas a otras causas, como al polvo.

Por cierto, la sarna causada por el mencionado ácaro de la sarna es una de la parasitosis más conocida en perros. Entre sus primeros síntomas destaca precisamente una caspa excesiva, así como heridas y rojeces en la piel.

Hace su aparición, la Cheyletiella

La Cheyletiella es también un ácaro. Se trata de pequeños parásitos externos, con varias especies específicamente vinculadas a un hospedador, entre los cuales se incluyen perros, gatos y conejos, así como otros animales.

Pertenecen al Orden Actinedida, Familia Cheyletidae, por lo que su relación con el ácaro arador de la sarna (Orden: Astigmata, Familia: Sarcoptidae), es muy lejana y no deben ser confundidos. De hecho, el término “sarna Cheyletiella” no resulta apropiado.

En el caso de los perros, la especie presente es Cheyletiella yasguri.

Cheyletiellosis

La Cheyletiellosis es la infección que causan los ácaros Cheyletiella.

Se le conoce con el nombre vulgar de “caspa andante”, “caspa ambulante” o “caspa caminante” porque en algunos casos, es posible ver a las escamas moverse por la piel del animal, movimiento causado por los propios ácaros durante sus desplazamientos.

Se le considera como una afección menor. Sus síntomas usualmente son leves con presencia de pocas escamas o incluso ausentes, pero en algunos casos pueden presentan fuerte descamación, picor e incluso pérdida de pelo.

Afecta a perros de todas las razas, de todas las edades y de ambos sexos, pero es más frecuente en los cachorros y los animales jóvenes.

caspa canina

Índice de contagio de la caspa andante

En cualquier caso, la cheyletiellosis es muy contagiosa, y la transmisión sucede tanto por contacto directo con los animales afectados o indirectos, al entrar en contacto con los lugares o cosas donde estos han estado o usado, como cepillos, toallas, mantas, muebles, etc.​

Aunque se trata de parásitos obligados que viven asociados a sus hospedadores, las hembras de la Cheyletiella pueden vivir varios días fuera de dicho hospedador, y servir de fuente de reinfestaciones.

La caspa andante tiende a ser más frecuente en los sitios donde abundan las pulgas y garrapatas, debido a que algunos de los productos usados contra estos parásitos, también tienen cierta eficiencia para la eliminación de la Cheyletiella.

En algunos casos, la Cheyletiella canina puede contagiar a los humanos (algo que también ocurre con la especie asociada a los gatos).

En humanos, los síntomas incluyen aparición de protuberancias rojizas y escozor en brazos, nalgas y otras partes del cuerpo. Sin embargo, es importante aclarar que los humanos no son hospedadores naturales de ninguna especie de Cheyletiella, y los síntomas suelen desaparecer en unas pocas semanas (dos a tres), incluso sin tratamiento.

De hecho, medicamente no se considera propiamente que se trate de un infestación, aunque se recomienda tratar los síntomas en casos necesarios.

Síntomas en perros

Los individuos adultos y ninfas de Cheyletiella se alimentan de la queratina de la piel, provocando caspa (descamación), inflamación cutánea y picazón en diversos grados. Con frecuencia está asociada a seborrea dérmica.

La presencia de las escamas de la caspa andante suelen ser fácil de identificar a simple vista cuando está presente. Por su parte, para observar a los ácaros, aunque son relativamente grandes (0,5 mm), se requiere de un microscopio.

Las lesiones suelen ser más frecuentes el área dorsal del animal, en especial en el lomo y la grupa del animal.

Diagnóstico en perros

Si se observa descamación o hay sospechas de la presencia de Cheyletiella, se recomienda apoyarse en el veterinario para un diagnóstico preciso.

Para tomar las muestras en busca de los ácaros o de sus microscópicos huevos, se realizan raspados, peinando o se usa cinta adhesiva sobre la piel.

El diagnóstico requiere además un examen clínico general y un análisis de sangre (analítica) para descartar una posible infección de sarna (anticuerpos) u otras posibles causa de la caspa.

Tratamiento

Se trata de una infección fácilmente tratable con antiparasitarios. El tratamiento adecuado suele ser altamente efectivo, aunque en algunos casos se requiere  más de una repetición del tratamiento.

En este sentido, es importante que se acompañe de una higienización apropiada del entorno, incluyendo limpieza y lavado exhaustivos de las superficies de descanso del perro y de sus mantas, cepillos, etc. Como recordaran, el parásito puede sobrevivir varios días fuera de su huésped.

También es necesario aplicar el tratamiento a todos los animales que han estado en contacto con el infectado, incluyendo a otras especies. De ser posible, se debe evitar que el perro se relacione con otros animales mientras dure el tratamiento.

En algunos casos se recomienda tratar a la casa o la perrera con un aerosol ambiental contra pulgas. Para ello, luego de limpiar e higienizar, se rocía los lugares donde hace vida el perro, con un pesticida residual apropiado para matar pulgas adultas, repitiendo el proceso durante algunas semanas.

En cuando al tratamiento del perro afectado, lo más común es el uso de algún tipo de acaricidas u otros pesticidas no específicos, aplicados en forma de baños o aplicaciones tópicas. Los champuses que contienen piretrina o fipronilo han demostrado eficiencia para matar a los ácaros Cheyletiella.

Para las aplicaciones tópicas, hay diversos productos en el mercado veterinario, siendo los más frecuentes los que tienen como compuestos activos a la ivermectina o selamectina.

En cachorros de más de 6 semanas de edad, la pipeta Stronghold Cachorros de 15 mg (Selamectin), resulta muy efectiva y de fácil aplicación. Es un producto antiparasitario de amplio espectro, que se administra tópicamente sobre la piel, en la base del cuello, delante de los hombros, de acuerdo a la posología recomendada para los diferentes pesos y edades.

En este punto, es importante recordar que el mejor tratamiento será el que recomiende el veterinario, y deberá ser aplicado bajo su guía y supervisión.

Consejo final

Los perros saludables, bien alimentados y aseados, no desarrollan caspa con tanta frecuencia como los perros enfermos. Por esta y otras miles de razones (calidad de vida, longevidad, reproducción, etc.), es vital el control de la salud de nuestra mascota de la mano de un buen profesional veterinario, incluyendo chequeos semestrales o al menos anuales, aplicación de todas las vacunas y desparasitaciones.

Pin It on Pinterest