¿Quién es el bichón frisé?

 

Si ves a un pequeño y vivaz perro que parece hecho de esponjoso algodón de azúcar, lo más probable es que se trate de un bichón frisé, una de las razas de perros más hermosas y adorables.

A pesar de ser bien conocido, sus orígenes son complejos y controvertidos. Sin embargo, en los últimos años ha salido en nuestra ayuda la ciencia de la genética. El estudio y comparación de los ADN de las diferentes razas, ayudan a aclarar esta  fascinante historia.

 

El barbet, el ancestro “barbudo”

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Barbet (Pleple2000, Wikimedia Commons)

Para conocer el origen del bichón frisé toca conocer a algunos de sus ancestros. Empecemos por los “perros de agua” europeos, especialmente por el barbet o perro de agua francés, una raza de pelo rizado utilizado para cobrar presas de caza en ambientes acuáticos.

La primera referencia formal del barbet data del siglo XIV, cuando aparece en un libro escrito en 1387. El primer intento para su categorización es del año 1570, en el libro “De Canibus Britannicus Of Englishe Dogges”, escrito en latín por el Dr. Johannes Caius, médico de la Reina Isabel.

A pesar de haber sido una raza valorada y con frecuente presencia en la nobleza francesa, sufriría los vaivenes de las historia, y llegó a ser considerada en extinción. Por cierto, el nombre barbet proviene de la palabra francesa barbe, que significa barba.

El eterno caniche o poodle

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Caniche (Greg Westfall, Wikimedia Commons)

 

Hay consenso en que el barbet es uno de los ancestros del muy conocido caniche, también llamado por su nombre en inglés, poodle.

De hecho, los estudios genéticos confirman el parentesco con el barbet y con el perro de agua portugués (cão de agua português), este último un gran aventurero que acompañaba a los marineros portugueses desde antes del siglo XV. 

Algunas personas aún hoy se refieren a los caniches como “perros de agua” El caniche es una raza tan valorada que hasta el siglo XV se consideró de uso exclusivo de los aristócratas y nobles.

Hasta el renacimiento fue utilizado como perro cobrador de aguas, pero también sería “perro de circo” y aparecería en obras de arte como parte de familias nobles, por ejemplo, en las refinadas cortes francesas de Rey Luis XVI de Francia. Actualmente, se aceptan cuatro variedades de caniche de acuerdo al tamaño: grande, mediana, enano y toy.

Prácticamente, nunca ha perdido popularidad y su presencia es frecuente en certámenes de belleza donde destacan con elaborados cortes de pelo.

Los estudios genéticos indican que los caniches son los ancestros más cercanos de los bichones, con la excepción del cotón de Tulear, una raza de aspecto similar a otros bichones, pero que está relacionado genéticamente en forma más directa con los perros de agua.

Digamos que si el barbet es el abuelo, sus hijos el cotón de Tulear y el caniche (más o menos hermanos entre sí), los bichones serían los nietos.

¿Quién fue primero: el bichón maltes o el bichón frisé?

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Bichón Maltés (Kevin Poh, Wikimedia Commons)

Con frecuencia se considera al bichón maltes como el más antiguo de los bichones, pero los estudios de ADN no mienten, y al menos la raza tal como la conocemos en la actualidad, es de origen más reciente que el bichón frisé.

Esto no invalida que en el pasado, hubiese un bichón de pelo liso con características muy semejantes al maltes de hoy. Hablamos de un pasado tan remoto como el propio Antiguo Egipto.

También hay indicios de estos bichones en la Antigua Grecia y en la Italia romana. Como ejemplo se suele citar a Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.​​​) describiendo una raza de perros pequeños que denomina “Canes melitenses o Canis Melitae”, aunque no fue el único, también Calímaco, Eliano, Artimidorus, Epaminodus, Marcial, Estrabón, Plinio el Viejo y San Clemente de Alejandría hacen referencia a perros muy parecidos.

Su denominación haría alusión a la ciudad siciliana de Melenta o a la isla de Malta, aunque otros autores indican que este nombre vendría del vocablo semítico “màlat”, que significa refugio o puerto, ya que estos perros prosperaron en los puertos de las ciudades del Mediterráneo Central, donde eran útiles para el control de roedores.

Perros con características de malteses son abundantes en tapices y pinturas de la baja Edad Media y del Renacimiento. En Italia, en Francia (un buen ejemplo aparece en La Dama con unicornio del Museo de Cluny en París), y en los cuadros de pintores flamencos, alemanes, holandeses y españoles como Memling, Durero, Bruegel, Van de Venne, e incluso en obras de nuestro Francisco de Goya.

También fue un gran favorito de nobles, desde Enrique III de Francia (1551 – 1589) hasta la trágica reina María Estuardo (1542-1587). Su llegada a Inglaterra en 1520 fue celebre, incluso se le atribuían al pelaje de estos bichones, propiedades curativas contra el reumatismo.

Hoy, el bichón maltes sigue siendo una raza popular y se reconoce un solo estándar para la raza por parte de la FCI, aunque se han desarrollado varias líneas con algunas diferencias: americana, europea, coreana.

El bichón de Tenerife

Bichon Tenerife, autor desconocido

Bichón Tenerife (autor desconocido)

Hubo una vez, una raza antigua llamada bichón de Tenerife, terrier de Tenerife o simplemente, Tenerife. El origen de este bichón de pelo rizado es algún lugar no determinado de la cuenca mediterránea. Hay escritos del siglo II a.C. en los cuales se mencionan perros pequeños con los característicos pelos rizados en varios países mediterráneos, particularmente en Italia, aunque algunas referencias son confusas y podrían tratarse del bichón boloñés.

Estos bichones rizados fueron llevado a las islas Canarias por marineros españoles, donde prosperó, se desarrolló, consolidó y adoptó el nombre Tenerife. Posteriormente, entre los años 1200 y 1300, marineros italianos los traerían de vuelta al continente. Cuando los franceses invadieron Italia entre finales del 1400 y principios del 1500, llevaron a estos hermosos perros a Francia como parte de los botines de guerra.

En Francia, el bichón Tenerife gozaría de una gran popularidad. Durante el reinado de Francisco I de Francia (entre 1515-1547), se estableció en la corte real francesa, alcanzando su máxima popularidad durante el reinado de Enrique III (1574-1589). La fascinación por este hermoso animal de compañía se extendió por las cortes italiana, francesa, española, búlgara e inglesa, siendo representados por muchos reconocidos pintores.

La popularidad del bichón Tenerife se mantuvo en tiempos de Napoleón III y en la Belle Époque. Luego decaería con las guerras y eventualmente disminuyó, hasta que algunos criadores franceses y belgas se interesaron por su recuperación después de la Primera Guerra Mundial. Para lograrlo, entre 1924 a 1950, desde las islas Canarias, se llevaron a Francia varios ejemplares de bichón Tenerife.

Hace su debut el bichón frisé con nuevo nombre y nuevo corte de pelo

Bichon Frise, foto por Rogin Lee_Pixabay

Bichon Frise (Rogin Lee, Pixabay)

Para el 5 de marzo de 1933, se aprobó el estándar oficial de la raza por la Société Centrale Canine de Francia, aun con el nombre de bichón de Tenerife.

El 18 de octubre de 1934, el primer bichón frisé fue admitido en el studbook del French Kennel Club (FKC). La entonces Presidente de la FCI, Madame Nizet de Leemans, renombraría la raza como “bichon à poil frisé(bichón de pelo rizado, nombre castellano que usa la FCI), que luego sería simplificado como bichón frisé.

Los bichones frisés fueron llevados por primera vez a los Estados Unidos en 1956, y en 1971 la raza fue elegible para ingresar a la Clase Miscelánea del American Kennel Club (AKC), ingresando en su Studbook en octubre de 1972.

En abril de 1973, se aceptó en el grupo no deportivo en las exposiciones caninas del  AKC, y finalmente, en 1975 se reconoció al “Bichon Frise Club of América”. La fecha de reconocimiento a título definitivo por la FCI viene de 1959, contando como el patronato compartido entre Bélgica y Francia.

La historia del bichón frisé simplificada en exceso sería un indiscutible origen mediterráneo a partir del caniche quizás con aportes del barbet, llevado por marineros a Tenerife, luego de vuelta al continente en Italia, popularidad creciente en Francia durante el Renacimiento y eventualmente, se convirtió en el bichón frisé que hoy conocemos y amamos.

Por cierto, el nombre bichón viene del barbet, cuyo diminutivo es barbichón, eventualmente resumido como bichón. ¿Qué te ha parecido este resumen de tan apasionante historia? Para conocer más sobre el bichón frisé y el bichón habanero, y sobre otras razas de perros, sigue nuestro Blog y nuestras redes sociales.

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